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LA TRADICIÓN DEL TRENZADO CALIFORNIANO
Luis Ortega trenzando en el taller detrás de su casa en Paradise, California, 1974.
Las tradiciones de trenzado de los vaqueros de la antigua California sobrevivieron hasta el siglo veinte debido a que muchos jinetes respetados de la costa Oeste supieron valorar las sutiles características de los arreos trenzados en cuero. Numerosos trenzadores fueron reconocidos por la calidad de sus cabezadas, riendas y reatas. Ellos tuvieron el suficiente cuidado de suministrar un núcleo o centro para el trenzado con la cantidad justa de flexibilidad, y de elaborar reatas sin costuras o puntos débiles en los ramales de cuero. El trenzado de las muserolas del bozal era biselado y suave para no lastimar al caballo. Ellos se enorgullecían de crear arreos confiables de trenzado bien definido y recto. Pocos trenzadores, no obstante, desarrollaron una clientela que pagara altos precios por un trenzado intrincado y decorativo, que requería de un número triple o cuádruple de horas para ser elaborado. En este sentido, Luis Ortega fue la excepción.
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