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LOS IMPLEMENTOS DEL VAQUERO


Una de las primeras jáquimas artísticas hechas por Luis Ortega muestra un trenzado extraordinario y un nudo excepcional en forma de talón en la base del bozal. El bozal de diecis éis tiras de cuero crudo trenzado con botón en la nariz está hecho de cuero crudo y decorado con teñido de colores de nogal, 1939. El cabestro de pelo de caballo y conchas de plata se añadieron más tarde. Cortesía del National Cowboy and Western Heritage Museum, Oklahoma City, Oklahoma. Colección de Luis y Rose Ortega. Haga “click” en la imagen para acercarla.

Un jinete californiano, quien, por medio de la experiencia y el entrenamiento se hubiera ganado el derecho a ser llamado un vaquero, podía viajar de rancho en rancho y ser aceptado como “una mano de primera”. Los vaqueros sentían mucho orgullo de sus habilidades y de su equipo, y comúnmente se decía que el capataz de un rancho podía “medir a un hombre” al inspeccionar los implementos del jinete. Se asumía que los hombres que montaban con implementos de equitación de baja calidad carecían de buen juicio para tratar con los caballos y manejar el ganado. De adolescente, Luis Ortega trabajó en ranchos desde Oregón hasta Arizona y guardó sus herramientas de trenzar, que eran hechas a mano, en un costal de azúcar en su lecho portátil. Su tiempo libre lo pasaba elaborando mecates o trenzando reatas y otros arreos, los cuales vendía o intercambiaba con otros jinetes.




Luis Ortega’s Rawhide Artistry: Braiding in the California Tradition is organized by
the National Cowboy & Western Heritage Museum.